OBSERVATORIO PERMANENTE EUROPEO SOBRE LA LECTURA - 2002

LAS IMÁGENES DEL LECTOR FUERTE EN LAS INVESTIGACIONES EUROPEAS
Realizado por Anna Signorini



1. Las imágenes de los lectores fuertes

Del análisis de los institutos demoscópicos y de la elaboración de los datos estadísticos europeos se obtienen imágenes distintas y acepciones diversas de los lectores asiduos.
Los institutos de investigación europeos no utilizan los mismos parámetros y las mismas metodologías para clasificar el mercado librero. Como consecuencia, los resultados que leemos en las estadísticas sólo aparentemente se refieren a los mismos conjuntos textuales y a los mismos grupos de lectores. Cualquier análisis abarca y usa tipologías diferentes, que varían según el instituto que ha llevado a cabo la investigación, incluso dentro de un mismo país.
Cada país clasifica las obras literarias según criterios propios. Esta heterogeneidad de las herramientas y de los modelos utilizados para el análisis impide la constitución de un panorama general y uniforme que permita comparar los hábitos de la lectura de los europeos.
La definición de lector fuerte es muy variada. Este dato señala que cualquier definición específica revela una identidad particular atribuida por cada nación a este sujeto social y económico dentro de las jerarquías más significativas del conjunto global de los lectores.
Los criterios cuantitativos adoptados por cada país y por cada ente de investigación para medir estadísticamente la entidad y la tipología de los lectores son indicadores de la importancia atribuida por los distintos países a la lectura de los libros y al fomento del hábito lector y son directamente proporcionales al promedio de libros leídos por cada país (por ejemplo, en Italia se considera lector fuerte a la persona que lee entre 10 y 12 libros al año, mientras que en Francia a quien supera los 20 libros anuales).


2. El lector fuerte entre comprador y usuario

El lector fuerte se puede describir cuantitativamente mediante dos modelos:
(i) a través del análisis de mercado, que lo caracterizan como comprador, en base al número de libros comprados mensual o anualmente, por ej. gracias a los datos del número de titulares de tarjetas de fidelización de una librería, de las respuestas obtenidas por los editores a las fichas-cuestionario incluidas en el interior de los textos, etcétera;
(ii) a través de entrevistas y sondeos dirigidos a un target representativo, como las que realizan las bibliotecas para conocer los gustos y los hábitos de sus usuarios.


3. Los lectores fuertes olvidados

Cualquier investigación siempre es una aproximación, dado que muchos lectores fuertes, de hecho, no están reflejados en las estadísticas de mercado, como por ejemplo, los bookcrossers o los usuarios de las bibliotecas digitales, que descargan gratuitamente y sin registrase los libros que quieren leer, o los asiduos de las bibliotecas públicas, que acostumbran leer numerosos libros prestados y que raramente acuden a las librerías para su compra.
Estas paralelas e incontrolables modalidades de acceso a la lectura, constituyen una zona gris a menudo ignorada por la mayoría de los actuales estudios estadísticos sobre el tema.


4. Lectores fuertes y target

Los datos de ventas del mercado librero no permiten identificar los gustos de los lectores fuertes, que no son ordinarios compradores, y tampoco revelan su realidad numérica.
Las investigaciones estadísticas acostumbran hacer coincidir la identidad de los lectores asiduos con la del target privilegiado por los editores. Numerosos estudios demoscópicos tienen el objetivo de potenciar las ventas y mejorar las estrategias editoriales y definen los lectores fuertes como un conjunto parcial del más amplio grupo de grandes lectores y usuarios de los medios de comunicación.
Es más frecuente encontrar información sobre los gustos culturales y los hábitos privados, y no sólo económicos, de los lectores fuertes en los estudios promovidos por entes gubernamentales para el fomento de la lectura.
Algunos estudios utilizan criterios distintos para cuantificar el tiempo dedicado a la lectura y para extrapolar porcentajes sobre los lectores fuertes: se pasa del número de libros leídos en un año, al número de libros comprados anualmente, al número de horas diarias o semanales dedicadas a la lectura.


5. Investigaciones y definiciones diferentes de lectores asiduos en Europa

Se citan a continuación, como ejemplos, algunas recientes investigaciones que muestran la discrepancia en el uso y en la gestión de los datos por parte de los distintos entes de análisis estadístico.
Su comparación permite ilustrar la falta de estudios homogéneos y la carencia de parámetros únicos para la identificación, la definición, y el análisis de la práctica de la lectura asidua.

5.1. Italia

En Italia los dos principales entes demoscópicos, el ISTAT y el Censis, presentan diferentes imágenes de lector fuerte que cambian en relación con el promedio de los indicadores del número de libros leídos o comprados en un año.

5.1.1. Istat
Según el ISTAT fuerte es el lector de más de 11-12 libros anuales, como se muestra, por ejemplo, en la tabla de los años 1988-1994 (tabla 1).
En 2000 el Istat registraba una caída de los lectores diarios de periódicos, que del 47% de 1996 pasó al 41% y cuantificaba el conjunto de lectores de más de 12 libros anuales, alrededor del 12,1% del total (38,3%) de los lectores de libros.
(véase Le cifre dell’editoria en Italia, Rapporto 2002, Roma, Ministerio de Cultura, División Sector Editorial, promovido por el Centro de Investigación de la Asociación Italiana de Editores y coordinado por G. Peresson y L. Novati, marzo de 2002, tabla 2).
Los lectores fuertes, el 5-6% de la población total, suman alrededor del 80% de la facturación global del mercado editorial
(véase Observatorio sobre edición y comunicación, L’editoria nel nuovo ambiente competitivo: l’industria de la comunicazione nel difficile passaggio dal vecchio al nuovo, Milano, 25 de noviembre de 2002,
http://www.editoriaecomunicazione.it/osservatorio2.asp?anno=2002).

5.1.2. Censis
En el Primo rapporto annuale sulle comunicazioni en Italia del Censis, de 2001, el lector fuerte corresponde a la franja de personas que leen más de 10 libros anuales (tabla 3).
El indicador cuantitativo elegido por este instituto para identificar a los grandes lectores parece exiguo comparado con los adoptados por otras investigaciones sobre la lectura, pero es igualmente significativo si se quiere conseguir el promedio de la difusión de la práctica lectora de un país.

5.1.3. Demoskopea
La discrepancia de los datos y la oscilación del dominio clasificador de los lectores fuertes, -de los lectores de más de 10 libros a los de más de 11-12 libros anuales- es evidente también en los números extrapolados por el Instituto Demoskopea, que en 2001 registró sobre un tamaño de muestra constituido por 1000 personas entre 8 y 80 años, una disminución del 20,3% respecto al 2000 del número de personas que compra más de 20 libros anuales, mientras que reveló un aumento del número de personas que compra entre l6 y 20 libros anuales.
(véase Universidad de Bolonia, Escuela Superior de Estudios Humanísticos, MASTER DE EDICIÓN TRADICIONAL Y ELECTRÓNICA, Giuliano Vigini, Il lettore e il suo editore: la promozione de la lectura, 6 de febrero de 2002,
http://www.sssub.unibo.it/master/conferenze%20editori/vigini.htm).
Este último ejemplo de modelo de análisis cuantitativo de los lectores asiduos se parece bastante al utilizado en Francia, donde se considera lector fuerte a quien compra o lee más de 20 libros anuales.

5.1.4. Lectores fuertes y zonas geográficas
Según el Informe Censis sobre la edición dirigida al canal de librerías en Italia en el 2000 los lectores fuertes se localizaban principalmente en las grandes áreas metropolitanas, donde se encuentran la mayoría de puntos de venta de libros, y sumaban alrededor del 16%, frente al promedio nacional del 12%.
Según el Istat en las grandes ciudades y principalmente en el centro, donde la distribución llega con mayor rapidez y se encuentran las grandes superficies de venta, es más elevado el número de personas que se declaran "lectores fuertes": 15,5 %, respeto a la media del 11,7 % (véase Rapporto 2002, de la Asociación Italiana de Editores).
Estos análisis reflejan la diversidad de los lectores dependiendo de la zona geográfica donde viven y de las carencias de la oferta de distribución en las áreas periféricas o aisladas, factores externos que influyen significativamente sobre la formación de los lectores fuertes.

5.1.5. Lectura y distribución
El congreso celebrado en Verona el 20 de enero de 2003, Distribución del libro en Italia y en Alemania. Balance de dos realidades distintas, centró su atención en la dificultad de conseguir los libros deseados como uno de los motivos que explica la disminución constante de los lectores fuertes en Italia.
Si en Alemania hacen falta alrededor de 8 horas para conseguir el libro deseado, en Italia se requieren entre 3 y 4 días. Este dato no se justifica sobre todo si se tiene en cuenta que el catálogo alemán de títulos disponibles cuenta con 1 millón de referencias, mientras que el italiano con sólo 250.000 (véase www.alias.org/news/convdist.shtml, última visita realizada en el abril de 2003).
Los datos revelan que en Italia el 43% de los lectores no consigue encontrar en su librería el título que busca y las pequeñas librerías disminuyen cada día (en la actualidad en Italia se cuentan en torno a las 2.500 pequeñas librerías) bajo la presión de las grandes superficies, que apuestan por los libros más vendidos y de rápida lectura.

5.1.6. Lectores fuertes y menos fuertes: la diferencia de los géneros elegidos
En los estudios realizados en 2001 por el Istat y la Asociación Italiana de Editores el lector menos fuerte se distingue del lector fuerte por sus gustos literarios.
Se consideran lectores menos fuertes los que acostumbran comprar y leer novelas de intriga o policíacas, ciencia-ficción y autoayuda, además de novelas rosas típicas de los quioscos, que en el informe alcanzan la cifra total de 6 millones de personas.
En esta definición resulta evidente la implícita caracterización del lector fuerte con la tipología del lector de narrativa y ensayo de alta calidad, que elige autores y títulos alabados por la crítica literaria; el lector menos fuerte, en cambio, se asocia con la narrativa de lectura rápida y los géneros por entregas.
Este dato caracteriza al tipo de lector según parámetros que conciernen los géneros literarios, independientemente de la cantidad de libros leídos anualmente.
El mercado de la novela rosa, que acostumbra ser de alto consumo, no permite definir al lector utilizando las mismas categorías aplicables al alto consumo de narrativa de calidad.

5.1.7. Lector fuerte, menos fuerte y mediático
La categoría de los lectores menos fuertes queda limitada a unos géneros específicos. Esta característica aúna al lector menos fuerte con el lector de manuales, obras de consultas y folletos.
Su exclusión del conjunto de lectores fuertes denota la tendencia italiana de los institutos de investigación estadística a no considerar al lector fuerte como un gran consumidor mediático, más bien es una persona naturalmente curiosa que viaja, navega en la Red, va al teatro, visita a menudo las bibliotecas, y lee todo lo que pasa entre sus manos: de las novelas de autor, a las series policíacas, a los artículos encontrados en Internet, a los periódicos y revistas, a los folletos, hasta los manuales de instrucciones de los electrodomésticos.
Uno de los motivos posibles que pueda justificar esta insuficiencia en los modelos de análisis y de estimación adoptados por el Istat en el examen de la realidad de la lectura transversal puede encontrarse en la carencia de preguntas sobre las actividades paralelas a la lectura del libro en los cuestionarios utilizado para recoger datos.

5.1.8.El lector fuerte como consumidor de medios
La Fundación Censis y la Ucsi (Unión Católica Imprenta Italiana), en cambio, enfocaron su investigación de 2002 precisamente sobre este tema, como se lee en el Secondo Rapporto sulla Comunicazione. Italiani & Media, Roma, octubre de 2002 (y, más en detalle, en Censis Comunicazione e cultura, 36° rapporto sulla situazione sociale del paese 2002, http://www.edscuola.it/archivio/statistiche/censis_02.pdf), que analiza la estratificación de la población italiana según el consumo personal de los medios de comunicación.
Las clases de consumidores (entre 14 y 85 años) se dividieron en 5 tipologías, pero falta un análisis exhaustivo del fenómeno de la cuantificación de la lectura frecuente, en la categoría “Libros” se incluyen sólo a los lectores de 1 a 3 libros anuales:
(i) los marginados, que utilizan normalmente sólo un medio - la televisión-, son 4 millones y medio, y constituyen el 9,1% de la población examinada; principalmente mujeres mayores, sin estudios, del sur o del noreste.
(ii) los pobres de medios, que utilizan normalmente 2 ó 3 medios, pero que prefieren siempre la televisión. Son 18.400.000, representan el 37,5% del total de la población examinada; principalmente mujeres de mediana edad, del sur.
(iii) los consumidores medios, que utilizan normalmente 4 ó 5 medios, sin preferencia de uno u otro. Además de televisión, radio, periódicos y revistas, esta categoría acostumbra leer algún libro, aunque utiliza muy poco Internet. Son 17.800.000 y representan el 36,3% de la población; principalmente hombres jóvenes, a menudo con estudios superiores, del noreste.
(iv) los omnívoros, que utilizan 6 o 7 medios. Su característica peculiar respecto a los demás grupos examinados consiste en su familiaridad con los medios informáticos. Son 7.300.000 y constituyen el 14,8% de la población, con una sensible mayoría masculina (57,1%) y una significativa mayoría de jóvenes adultos (entre los 30 y los 44 años de edad: 35,7%) y de jóvenes (entre los 18 y los 29 años de edad: 34,4%). Los títulos de estudio, en general medio altos: 56,5% con diploma y el 18,8% con licenciatura, es decir más del doble de la media nacional. Los estudiantes alcanzan la representativa cifra del 21%. El 78% lee los periódicos, el 70% navega en Internet, cifra muy próxima al porcentaje de los lectores di libros (68%); principalmente hombres jóvenes, diplomados o licenciados, del centro de Italia.
(v) los pioneros, que utilizan todos los medios a su alcance, personas que por su condición generacional, académica o profesional se encuentran en situaciones o contextos privilegiados, particularmente favorables al desarrollo de familiaridad con los medios. Son 1.100.000 y constituyen el 2,3% de la población italiana. Radio y periódicos son los medios más utilizados por este grupo, alcanzando el 99,1%; la televisión, en cambio, se encuentra en el segundo lugar con un porcentaje de difusión del 98,2%; el uso del ordenador ocupa la tercera posición con el 97,2%; los libros se encuentran en el cuarto con el 88%; en el quinto las publicaciones semanales con el 87% e Internet en el sexto, pero siempre con una incidencia muy elevada, el 86,1%. En el 40,7% de los casos se trata de jóvenes entre los 18 y 29 años y en el 44,4% son personas que no han cumplido los 44 años. Los diplomados alcanzan el 62%, mientras que los licenciados el 23,2%. Por lo que respeta al empleo, el 62,3% trabaja y el 20,8% estudia; principalmente son jóvenes, con títulos de estudios superiores, distribuidos homogéneamente por todo el territorio nacional.

5.1.9. Carencias en el análisis
De este estudio resulta evidente que el gran consumidor de medios es también un lector, pero esto no resulta en el análisis de la frecuencia de lectura, ni en el de los lectores fuertes.
Los estudios estadísticos tendrían que dirigir su interés hacia los lectores fuertes a partir de una nueva imagen de lectura que abarque todos los posibles matices y que no considere exclusivamente el libro sino también otras formas de textos (páginas web, blog, periódicos, revistas).

5.1.10. Lectura y hábito de compra
La lectura a menudo es identificada por los institutos de investigación con la compra del libro, pero existen modalidades distintas para acceder a los libros.
Se pueden distinguir al menos tres principales tipologías:
- la lectura integral, de la primera a la última página del texto;
- la lectura fragmentada, un indicador muy importante previsto, por ejemplo, en el análisis del centro español CIDE (tablas 23, 24);
- la lectura paralela de diferentes textos simultáneamente.
Para Gian Arturo Ferrari, director general de la División Libros Mondadori, el mercado de los libros en Italia es mayoritariamente elitista, abarcando el 6% de la población adulta responsable por sí sola de la compra y la lectura de la mitad de los libros comprados y leídos en Italia, y puestos a disposición principalmente por el canal de librerías.
La otra mitad está constituida por el 44% de lectores ocasionales, definidos como débiles, que principalmente compran los libros más vendidos o mediáticos en las grandes superficies.
(véase Gian Arturo Ferrari (Director General División Libros Mondadori), Lettera aperta ai librai italiani, Segrate, 16 de marzo de 2001, http://www.arpnet.it/cs/librivendoli/ferrari.html)
De este último análisis se observa una discrepancia adicional respecto a las tipologías de lectores.
El lector débil descrito por Mondadori, es una persona que lee esporádicamente y sin gustos determinados, dado que acostumbra comprar el bést seller del momento, parece coincidir con la tipología de lector menos fuerte propuesta por el Istat.
Ambos consideran al lector según la cualidad de los libros comprados y leídos, independientemente del número de libros leídos anualmente.

5.2. Francia

Los estudios estadísticos franceses definen a los lectores asiduos como gros o forts lecteurs.
La investigación Sociologie de la lecture en France: état des lieux, coordinada por Jean-François Hersent y publicada en junio de 2000 (http://www.culture.fr/culture/dll/sociolog.rtf) por el Ministerio de Cultura, subraya la existencia de dos ramas distintas de Sociología de la lectura en Francia, una disciplina que vio la luz en la posguerra y se desarrolló alrededor de dos influencias principales: las que derivan de las teorías del psicólogo ruso Nicolas Roubakine, del sociólogo americano Douglas Waple y del bibliotecario alemán Walter Hofman por un lado, y las vinculadas a Condorcet y a las políticas culturales: el grupo Sociologie du loisirs del CNRS, el centro de sociología de los hechos literarios de Bordeaux (hoy ILTAM) y el grupo Peuple et culture.
Este largo y exhaustivo recorrido histórico sobre el panorama de las investigaciones sobre la lectura en Francia demuestra la importancia para este país del fenómeno de la lectura y su análisis social.

5.2.1. Dos tipologías de investigación
Entre las investigaciones desarrolladas en estos últimos 50 años, Hersent distingue dos filones principales: (i) el cualitativo y (ii) el cuantitativo.
Numerosos estudios cuantitativos priman las correlaciones entre las características socioculturales y el hábito de la lectura, que, en su opinión, a menudo no tienen en cuenta otros importantes recursos y modalidades de análisis del fenómeno.
Por ejemplo, las excepciones de la norma y todo lo que contradice la tipicidad de las categorías de los lectores.

5.2.1.2. Lectura y recepción
El interés puesto sobre esta problemática resalta la diversidad y la multiplicidad de las formas de leer un texto. Dado que la relación entre texto y lector es interactiva, los estudios estadísticos tendrían que considerar también las diferentes respuestas sociales frente a un único texto.

5.2.1.3. Lectores fuertes y muy fuertes
El apartado sobre los años 90 acerca de la comparación entre 3 estudios realizados mediante sondeos por DDL, France Loisirs y Le Monde-Fureur de Lire en 1993 define forts lecteurs a los lectores de más de 25 libros anuales (el 10,4% de la población entrevistada), un índice muy superior a los examinados hasta ahora en países como Italia o España y que muestra la diferencia entre estas naciones respecto a la difusión del hábito de la lectura.
El grupo examinado practicaba principalmente la lectura en biblioteca, y demostraba menos interés hacia la compra de libros por catálogo o a través de los clubs de lectura.
Los lectores de 10-24 libros anuales se consideran lectores comunes (aproximadamente el 23,7% del total de las entrevistas), un porcentaje de lectura que en Italia se aplicaría a la categoría de los lectores fuertes o muy fuertes. Este grupo parece frecuentar menos las bibliotecas (sólo _ es usuario de bibliotecas).

5.2.1.4. Lectura en biblioteca
Hersent incluye también los datos de la encuesta encargada en 1995 por la Direction du livre et de la lecture al servicio de estudios e investigaciones de la BPI, publicada en 2000, y realizada con los datos aportados por 36 bibliotecas públicas sobre hábitos de la lectura, préstamo y frecuencia de visitas al centro.
Durante los 3 meses que precedieron la encuesta el 87% de los entrevistados habían leído al menos un libro; de estos 2/3 habían leído de 1 a 9 libros.
El 20% de las personas del grupo muestra habían leído entre 10 y 19 libros, el 19% más de 20.
Resultaba así que el lector fuerte representaba el 44% de los usuarios totales de las bibliotecas.
El género más leído en biblioteca era la novela contemporánea (41%).

5.2.1.5. Lectores fuertes y canales de fruición
Este estudio sobre los datos estadísticos relativos al hábito de la lectura en los años 90 privilegia preguntas de carácter psicológico e indaga sobre las motivaciones que empujan a los lectores hacia un determinado medio de adquisición y/o fruición de los libros respeto a otros:
De las respuestas quedó manifiesta la importancia de factores como la cercanía de la biblioteca o de la librería, la posibilidad de recibir consejos sobre los libros para elegir mejor, el sentirse a gusto y la posibilidad de escoger sin prisa (flaner).
Los grandes lectores frecuentan tanto las bibliotecas como las librerías.

5.2.1.6. Los indicadores comunes
También Hersent lamentaba la falta de indicadores comunes entre los diferentes países para estudiar los hábitos de la lectura y la inexistencia de normas unificadas que permitieran realizar balances más globales sobre el fenómeno.
Por ejemplo, las nomenclaturas socio-profesionales varían mucho de un país a otro, de forma que la comparación inmediata entre los términos utilizados en diferentes naciones resulta a menudo imposible.
En el breve listado de estudios comparativos sobre los hábitos de la lectura europeos recomendaba:
- el estudio de la France Edition (1995);
- una serie de encuestas tituladas “Regards croisés: Lire en Europe” promovida conjuntamente por la Dirección del libro y de la lectura y por France Loisirs (1994) y realizada por el grupo SOFRES y actualizada en el verano de 1996;
- la encuesta sobre las prácticas de la lectura de los alumnos de bachillerato Grinzane 1997;
- la encuesta Grinzane Europa 1999 sobre las preferencias de los jóvenes europeos.

5.2.2. La encuesta de 2001
Muchos estudios realizados en Francia caracterizan el grupo de los lectores mediante modelos cuantitativos que consideran el tiempo diario dedicado a la lectura.
(como queda manifiesto en la definición dada en la encuesta Les non usagers des bibliothèques parisiennes realizada por el Observatorio permanente sobre la lectura pública en París, donde el lector fuerte era considerado quien lee al menos 1 hora cada día, véase “BBF”, París, t.43, n.5, 1998).
Los resultados de la investigación realizada por la revista “INSEE Première” (Hélène Michaudon, Division Conditions de vie des ménages, La lecture, une affaire de famille, n.777, mayo de 2001) presentan, en cambio, una definición de lector fuerte como una persona que lee al menos 12 libros anuales.
El 27% de los entrevistados (con más de 15 años, 2/3 de los cuales son mujeres) afirmó leer al menos 1 libro al mes (véase INSEE, Enquête permanente sur les conditions de vie des ménages, octubre de 2000).
El cuestionario utilizado abarca preguntas tanto sobre la práctica actual de lectura como sobre el hábito en la infancia, cuando el entrevistado tenía entre 8 y 12 años (tabla 4).

5.2.2.1. Lectura y educación
Junto a estos resultados, se consideran los datos aportados por el Ministerio de Cultura sobre los grandes lectores.
Mientras que la posibilidad de conseguir los libros está caracterizada por la abundancia de la oferta, la práctica de la lectura resulta estrechamente vinculada al nivel socio-cultural.
El 42% de los diplomados y sólo el 17% de los que no poseen diploma son grandes lectores.

5.2.2.2. Lectura y lectores en familia
La investigación de INSEE considera la frecuencia de lectura de los entrevistados también en relación con el nivel cultural de sus padres, para comprender su extracción social, la influencia de los modelos familiares y los hábitos en la infancia de adultos que leen mucho (tablas 5, 6, 7, 8); aunque en general los adultos leen menos de lo que hacían durante su infancia.
Como ocurre en la edad adulta, las mujeres (72%) leen más que los hombres durante la infancia. Los hijos únicos o los primogénitos acostumbran leer más que los niños de familia numerosas.
Los lectores fuertes acostumbran tener al menos un padre con estudios interesado en seguir de cerca el rendimiento académico de sus hijos.
Esta investigación subraya un dato insólito: parece que entre los niños que ven mucha televisión se encuentran también algunos lectores fuertes.

5.3. España

En España es frecuente encontrar estudios exhaustivos sobre el hábito de la lectura nacional.
Dos estudios realizados en 2002 por Precisa, Urban Science Group, y en 2001-2002 por el CIDE proporcionan dos imágenes de lectores asiduos.

5.3.1. Precisa
La encuesta telefónica realizada por Precisa, con 4.000 entrevistados mayores de 14 años, conocida como Hábitos de lectura y compra de libros Año 2002, por el Ministerio de Cultura, Educación y Deporte, proporciona muchos datos útiles para entender, contextualizar y cuantificar el grupo de los lectores asiduos según los criterios españoles.
Se definen lectores frecuentes (35,3%) tanto las personas que leen una vez a la semana como las que leen cada día (tabla 9).

5.3.1.1. Posesión de libros
Se ha preguntado a los encuestados el número de libros en su posesión, se consideran lectores asiduos las personas que disponen de más de 100 libros en su hogar (el 31,5%), los lectores comunes poseen más de 20 libros (43,2%). El 25,9% posee de 101 a 500 libros, el 5,6% más de 500 (tabla 10).

5.3.1.2. Adquisición de libros
El promedio de títulos adquiridos durante un año es de 9 libros, un dato importante si consideramos que en Italia las personas que compran más de 10 libros al año son lectores fuertes.
El 5,3% ha comprado de 11 a 15 libros, el 2,3% de 16 a 20, el 2,1% de 21 a 30, el 1,1% de 31 a 50, el 1,0% más de 50, con un total de 11,8% compradores de más de 11 libros al año, una cifra muy próxima a la aportada por el Istat para definir a los lectores fuertes italianos (tabla 11).

5.3.1.3. Libros prestados
La parte de la investigación acerca de la lectura en biblioteca ha analizado la cantidad de libros prestados por la biblioteca durante un mes a un grupo de usuarios asiduos (alrededor del 26,2% del total).
El promedio gira alrededor de los 2,5 libros, el 34,4% ha pedido en préstamo 1 libro, el 30,2% 2 libros, el 14,5% 3 libros, el 7,5% 4 libros, el 4,8% 5 libros, el 8,6% más de 5 libros (tabla 12).

5.3.2. CIDE
La investigación del CIDE (Centro de investigación y documentación educativa), promovida por el Ministerio de Cultura, bajo el lema Los hábitos lectores de los adolescentes españoles, analiza los hábitos de la lectura de un grupo de jóvenes de edad comprendida entre los 15 y 16 años.
Se encuestaron 3.600 personas. Este estudio es diferente del anterior porque prima un modelo de análisis cualitativo.

5.3.2.1. Los lectores frecuentes
El 36% de los adolescentes encuestados lee durante el tiempo libre, al menos una vez a la semana, este dato es considerado suficiente por el CIDE para definir a estas personas como lectores frecuentes (tabla 13).
Tras contrastar este dato con los resultados proporcionados por otro estudio, llevado a cabo por Precisa en 2001 por encargo del Ministerio de Cultura, Barómetro sobre hábitos de compra y lectura de libros, se determinó la cifra de no lectores adultos -de más de 14 años de edad- en España, que alcanza el 45%.
Acto seguido se demostró que los jóvenes leen más que los adultos (sólo el 25,83% de los adolescentes no lee, tabla 14).

5.3.2.2. Aumento de la edad y de la lectura
La mayoría de los jóvenes entrevistados (el 44%) afirma haber aumentado en los últimos dos años la frecuencia de lectura (tabla 15), mientras que en el otro estudio sólo el 23% de los adultos lee más que en el pasado.

5.3.2.3. Mucho más que libros
Este estudio intenta definir a los lectores frecuentes mediante preguntas que indagan, además de sobre el hábito de la lectura de libros, sobre la lectura de revistas, periódicos y cómics.
El 16% de los encuestados es lector frecuente de cómics, el 59,90% de periódicos y revistas (tabla 16).

5.3.2.4. El placer de la lectura
Una pregunta indagaba sobre la pasión por la lectura, un factor cuantificado por los analistas del CIDE y bastante peculiar – porque muy abstracto y poco cuantificable – respeto a los criterios utilizados por los demás institutos de investigación especializados sobre la lectura.
El 15% declaró que disfruta leyendo (tabla 17).

5.3.2.5. Las motivaciones
Otro criterio utilizado para estudiar el fenómeno de la lectura frecuente entre adolescentes se centra en las motivaciones que llevan a los jóvenes a leer durante el tiempo libre.
Los indicadores elegidos para definir las motivaciones son: placer personal, inquietud por aprender, herramienta para realizar los deberes, obligación, alternativa para no aburrirse (tabla 18).
En la lista de las 10 actividades favoritas para pasar el tiempo libre, la lectura ocupa el penúltimo lugar (tabla 19).

5.3.2.6. El ambiente familiar
Como muestra el ejemplo de Francia (§ 5.2.2.2.) también este estudio relaciona los hábitos de la lectura de los jóvenes con el nivel socio-económico y cultural de sus padres (tablas 20, 21).

5.3.2.7. Lectura y rendimiento académico
Otro factor previsto por este estudio vincula al lector frecuente con el alumno con un buen rendimiento académico.
La curva que muestra el aumento del rendimiento académico coincide con la del fomento de la lectura. Obtienen mejores resultados los alumnos que dedican más tiempo a la lectura (tabla 22).

5.4. Portugal

Los resultados del estudios de Omnibus de la sociedad Quantum, promovidos por APEL (Asociación de Editores y Libreros Portugueses) publicados en marzo de 2003, bajo el lema Estudo de hàbitos de leitura e compras de livros, sobre una muestra de 2000 personas entre los 15 y 65 años, priman la imagen de lector fuerte como la persona que compra más de 11 libros al año (el 17% de la cifra total de compradores, 942 personas) (Tabla 25).

5.4.1. Lectura y territorio
Todos los datos obtenidos por esta investigación se analizaron en relación con el lugar de procedencia y el nivel socio-económico de los entrevistados, un criterio que permitió entender las diversidades culturales y de la disponibilidad de la oferta de lectura en las zonas geográficas menos industrializadas del país.
Los lectores asiduos se encuentran principalmente en las áreas suburbanas de Porto y Coimbra y en las zonas rurales del Este de Lisboa, se trata sobretodo de mujeres con estudios superiores y un nivel económico medio-alto.

5.4.2. Las bibliotecas de los lectores
Como en el caso de la investigación española realizada por Precisa (§ 5.3.1.1.), hay también preguntas sobre la posesión de libros, que por término medio gira alrededor de los 156 títulos por hogar.
Las personas que poseen más de 150 libros se encuentran en las zonas rurales del Este de Lisboa y en la misma Lisboa, tienen un nivel cultural y económico medio-alto y están en la franja de edad comprendida entre los 40 y los 59 años. Sólo el 1% de las personas encuestadas posee más de 1000 libros (tabla 26).

5.4.3. El balance de 20 años
Este estudio propone también, en dos tablas, una comparación de los porcentajes obtenidos anualmente sobre el número de libros comprados y leídos al año por un grupo muestra compuesto por 2000 personas de 1983 a 2003.
Esto significa que durante 20 años se llevaron a cabo investigaciones anuales, respetando los mismos criterios en el formular las preguntas para poder proporcionar datos fácilmente comparables y que permitiesen cuantificar las oscilaciones estadísticas del número de lectores fuertes de un año a otro.
Gracias a este enfoque periódico, resultó muy fácil extrapolar las variaciones del porcentaje promedio de los compradores de 11-20 libros al año, el de los que compran entre 21-50 libros anuales y el de los de más de 50 libros al año, así como el de los lectores de 11-20 libros al año y el de los lectores de más de 20 libros al año.

5.4.4. Lectores y compradores de libros
Los datos recogidos sobre el número de libros leídos en un año se relacionan con facilidad con los porcentajes del número de libros comprados anualmente.
El 5,3% de los entrevistados lee entre 11 y 20 libros al año, el 2,5% entre 21 y 50, y el 0,4% más de 50 libros.
El 5,6% del total de los entrevistados, compra entre 11 y 20 libros al año, más de 20 el 3,0%.
Esto significa que en esta investigación se diferencia entre la imagen del lector y la del comprador y, sobre todo, entre la lectura y la compra, dos actividades muy distintas y estrechamente vinculadas al libro y su fruición (tablas 27, 28).

5.5. Inglaterra
Muchas investigaciones y encuestas inglesas calculan el porcentaje del tiempo dedicado a la lectura y los lectores frecuentes según el número de minutos dedicados a diario a esta tarea.
El periódico “The Telegraph” publicó el 1 de marzo de 2001 los resultados del “World Book Day (Día Nacional de la Lectura)” sobre el hábito lector en Inglaterra, clasificándolos por áreas geográficas, según el promedio de horas dedicadas semanalmente a la lectura (tabla 29).

5.5.1. Book Market Limited
Las investigaciones encargadas por el Orange Prize 2002 a la Book Market Limited, cuyos resultados se pueden consultan en The reading habits of individual and couples, Report on a Panel Study, mayo de 2002 (http://www.audit-commission.gov.uk/publications/lfair_libraries.shtml), muestran que las mujeres son lectoras asiduas de novelas, y dedican alrededor de 25 minutos promedio a la lectura durante los días laborables y 70 minutos diarios en los días festivos y durante las vacaciones.
La encuesta se centró en la cantidad de tiempo dedicada por los británicos a la lectura según los hábitos de personas solteras y en pareja.

5.5.1.1. Minutos y horas
A cada persona encuestada se le pidió que escribiera un diario de febrero a abril donde anotara los minutos diarios dedicados a la lectura.
El resultado fue un promedio de 6 horas semanales, de las que 77 minutos diarios dedicados a libros de ficción, 17 para los manuales y obras de consulta y 41 para no ficción. Los lectores representaban el 60% del total de los entrevistados.

5.5.1.2. Heaviest readers
Los lectores asiduos, en inglés heaviest readers, son principalmente personas con más de 50 años que leen entre 8_ y 9_ horas semanales. El 60% de los adultos leyó 7 libros en los últimos 3 meses, de lo que resulta un promedio anual de lectura de alrededor de 30 libros (tablas 30, 31).
Entre estos dos datos no se estableció ninguna correlación, entonces no fue posible definir el porcentaje de lectores fuertes.
Esta investigación centró su atención en los gustos y los hábitos de los lectores según la influencia que ejerce la pareja sentimental; los minutos representan el criterio para cuantificar el tiempo dedicado a la lectura sin calcular el número de libros efectivamente leídos sino sólo los empezados.

5.5.2. National Literacy Trust
La organización privada, National Literacy Trust, www.literacytrust.org.uk, fue fundada en 1993 para fomentar el desarrollo del hábito lector en el Reino Unido, país con un elevado número de habitantes casi analfabetos (en 1996 el International Adult Literacy Survey estimaba que el 20-25% de la población británica activa tenía una precaria capacidad de lectura).
La investigación realizada en 2002 por Briony Train, The Impact of National Literacy and Reader Development Initiatives en the United Kingdom
(www.rogaland.fylkesbibl.no/konferanse/forstaa/presentation.doc) muestra que el 35% de los ingleses posee al menos 200 libros y el 34% lee al menos 12 libros al año.

5.5.3. National Reading Campaign
La National Literacy Trust publicó en su página web los resultados de la encuesta realizada por la National Reading Campaign y por el Office for National Statistics en julio de 2002 acerca de los hábitos de la lectura en el Reino Unido.
El 50% de los encuestados (1700 adultos de más de 16 años) afirmó que leía al menos 5 libros al año, y el 10% al menos 20 libros anuales (tabla 32).
Todas estas estadísticas e investigaciones inglesas parecen confirmar que el fenómeno de la lectura constituye el campo de investigación de numerosos institutos que utilizan parámetros heterogéneos que no permiten contrastar los datos fácilmente.

5.6. Alemania
En Alemania, según una encuesta reciente, el número de los lectores fuertes (der Vielleser), es decir los lectores de más de 14 años que leen anualmente más de 20 libros pasó del 5% al 9% entre 1995 y 1999.
Otro dato, bastante aleatorio, subraya el aumento de las personas que leen a diario, cifra que pasó del 13% al 20%. Esta categoría parece imposible de extrapolar en base a criterios cuantitativos definidos, ya que falta de un indicador numérico del número de páginas leídas o de las horas/minutos dedicados diariamente a la lectura (véase www.boersenverein.de).
Los resultados obtenidos por otra investigación realizada en el 2001 con ocasión del “Día del libro” muestran que la lectura es uno de los 10 pasatiempos favoritos de los alemanes.
El 22% de la población pertenece al grupo de los lectores fuertes, categoría que abarca también a las personas que leen más de un libro a la semana.
Entre los géneros preferidos se encuentran las novelas de intriga y negras, los clásicos y bést seller, como los de Stephen King y Patricia Highsmith.
(véase www.odenwald.de/bibliote/koeberb/welttag.htm)


6. El panorama europeo

Las investigaciones y estudios analizados hasta ahora demuestran la evidente discrepancia entre las diferentes imágenes de lector asiduo en los distintos países.
Naciones como Francia, Inglaterra y Alemania, donde la lectura es una práctica muy difundida, utilizan indicadores cuantitativos superiores a los utilizados por los italianos y los españoles para definir al grupo de los lectores fuertes.

6.1. Eurostat

Entre las pocas investigaciones comparativas llevadas a cabo sobre los hábitos de la lectura y de fruición de los medios de comunicación en los distintos países europeos destacan los resultados obtenidos por Eurostat en octubre de 2002
(véase Michail Skaliotis, Statistics en the Wake of Challenges Posed by Cultural Diversity en a Globalization Context. Keys Figures on Cultural Participation en the European Union, EUROSTAT, Unit E3, Health, Education and Culture, Luxembourg, October 2002).
Este estudio breve considera como lector fuerte a quien lee más de 8 libros anuales (tabla 33), un factor cuantitativo exiguo respecto a los hábitos alemanes o franceses, pero motivado por la necesidad de encontrar un índice medio de lectura asidua según los hábitos de los distintos países europeos considerados.
Esta metodología propone un índice de lectura que pone a Alemania (una nación de grandes lectores) al mismo nivel que Portugal e Italia (dos países con pocos lectores).
Este resultado parece contradecir otros estudios nacionales realizados en estas naciones, y es la consecuencia de la inadecuación del sistema de extrapolación de datos adoptado para poder comparar datos entre países basándose en un único sistema de medida.

6.2. Una investigación europea eficaz

Otra investigación, realizada en el mayo de 2001 por el Centro Nacional del libro, en Grecia, resaltaba los hábitos de la lectura de diversas naciones europeas. Como muestran los gráficos (tablas 34, 35) faltan muchos datos y, por consiguiente, es difícil utilizar este estudio para establecer las diferencias entre los lectores en los distintos países analizados.
La metodología empleada por este ente, si es aplicada homogéneamente en cada nación, puede constituir un instrumento útil para comprobar las diferencias culturales y los hábitos de la lectura en Europa, así como un estudio comparativo de los indicadores utilizados por los distintos entes y países para definir al lector fuerte (tabla 34), mediante la unión de las imágenes y de los datos proporcionados por cada instituto. (Olivier Donnat, Eduardo de Freitas, Guy Frank, Manuel de bonne pratique sur l'élaboration d'énquêtes sur les comportements de lecture, Centre National du Livre de Grèce, mayo de 2001, http://www.readingeurope.org/observatory.nsf)