Universidad de Salamanca


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Desde su fundación en 1218, la Universidad de Salamanca ha contado entre sus profesores y alumnos con ilustres juristas, científicos, médicos y escritores. Sus obras constituyen el patrimonio más valioso de una institución dedicada durante más de 800 años a la investigación y la enseñanza. La Universidad guarda el recuerdo de algunos de ellos vinculando sus nombres a antiguas aulas del Edificio Histórico presidido por la conocida fachada plateresca, no sólo la mejor muestra de este estilo arquitectónico sino también espejo en clave simbólica de la relación de la Universidad con la monarquía y el papado.

De este modo, la visita al antiguo edificio se convierte en una visita a la historia. Aunque necesariamente incompleta: no hay aulas suficientes para coronarlas con tantos nombres. No la hay, por ejemplo, para Ælio Antonio de Nebrija, autor de la primera gramática de una lengua vulgar, impresa en Salamanca en fecha tan señalada como 1492. Ni, a propósito, para Cristóbal Colón, ilustre visitante que discutió sus proyectos con los eruditos salmantinos. Sí ostentan aula propia Francisco de Vitoria, Fray Luis de León, Dorado Montero , Miguel de Unamuno.
Renovadores de las ciencias como Vesalio y Copérnico hallan eco para sus descubrimientos en la Universidad de Salamanca antes que en otras partes. Después vendría el declive de la Universidad en el siglo XVII, los intentos de reforma del XVIII y su resurgimiento a partir de los últimos años del XIX y durante todo el siglo XX, hasta llegar a nuestros días.

En este largo camino deben quedar consignados los nombres de otros profesores y alumnos ilustres, no sólo para la Universidad de Salamanca sino para toda la sociedad: san Juan de la Cruz, Juan Ruiz de Alarcón, Hernán Cortés, Fernando de Rojas, Calderón de la Barca, Góngora, el Conde-Duque de Olivares, Salinas, Fray Bernardino de Sahagún, Torres Villarroel, Diego de Covarrubias, el Brocense... Más próximos a nosotros en el tiempo están Enrique Tierno Galván, Alonso Zamora Vicente, Joaquín Ruiz Giménez, Rafael Lapesa, Fernando Lázaro Carreter, Miguel Artola o Francisco Tomás y Valiente.Como señalábamos al principio, el más valioso patrimonio de una institución dedicada a la enseñanza lo constituyen sus maestros y alumnos.